Se trata de una propuesta, implementada días atrás, que busca evitar la congestión de tránsito en las puertas de los colegios porteños. La idea contempla la participación de padres y maestros y se originó en el marco del Plan de Seguridad Vial que lleva a cabo la Secretaría de Transporte de la Ciudad.
La iniciativa “Sube y Baja” se presentó en marzo pasado con lanzamiento masivo a más de 60 escuelas porteña. El programa pretende una colaboración entre padres y autoridades estudiantiles, para “promover el ordenamiento de tránsito, garantizar la seguridad vial, mejorar las prácticas de convivencia y agilizar la entrada y salida de los alumnos”, según la web de la dependencia que lidera Juan José Méndez.
El secretario de Transporte dijo que el programa surge por los reclamos que le llegaban en los encuentros de vecinos. “Nos reunimos con los directivos de algunos colegios que ya habían implementado distintas metodologías, como el Pestalozzi, y sobre la base de esas experiencias elaboramos un manual de buenas prácticas y fuimos a visitar a las escuelas sobre las que habíamos recibido más reclamos. Todas reconocieron que tenían un problema importante al respecto y querían solucionarlo”, dijo Méndez según el diario La Nación.
El año pasado comenzó la prueba piloto en tres institutos privados de Belgrano y Palermo. Luego de un seguimiento desde el inicio del ciclo lectivo, se hizo revisión y posterior ajuste de la implementación del sistema, y se concluyó que la doble fila había disminuido en un 100 por ciento. “No es un problema que se resuelva con la intervención de un solo actor. Poniendo multas no solucionamos el conflicto central. Por eso, es un proyecto que involucra a las distintas partes: la institución, los padres, los maestros, los alumnos y también, en el período de adaptación del programa, de tres semanas, colaboran los agentes de tránsito“, explicó Méndez.
Para la implementación del programa se realiza también trabajo de demarcación con pintura amarilla en la zona donde ingresan los vehículos escolares y los autos particulares, que va desde una de las esquinas hasta la escuela del colegio. Por allí ingresan los autos, y a medida que se acercan a la entrada de la escuela un grupo de padres con chaleco fluorescente de seguridad y distintivo, se encarga de ayudar a los alumnos a descender y tomar sus mochilas. La idea es que el conductor no baje del auto para acelerar el proceso. Los barrios que más problemas tienen con el tránsito escolar son Belgrano, Caballito, Palermo y Recoleta. Le siguen Flores, Almagro y Once.
“Sube y Baja” se implementará en otras diez escuelas en mayo. La idea es llegar a cien instituciones educativas, por la buena respuesta de las que ya fueron parte hasta el momento.
Análisis, implementación y objetivos de “Sube y Baja”
Según cada caso: Identificar las características de la escuela y del entorno (puertas de acceso, cruces cercanos, paradas de colectivo). Realizar una encuesta online a la comunidad educativa para entender la dinámica de la escuela y avanzar en la organización
Ingreso: Dar un espacio exclusivo para el transporte escolar. Una vez que se haya retirado, los autos particulares ingresarán por la vía delimitada. Los alumnos deben tener las mochilas dentro del auto y no en el baúl, para evitar los atascos. El conductor no deberá descender
Salida: Cada alumno formará parte de uno de los tres grupos identificados: transporte escolar, los que se retiran caminando y los que lo hacen en auto particular. Y se establecerán horarios para cada grupo con diferencias de 10 a 20 minutos. Los alumnos del tercer grupo esperarán dentro de la escuela. Cada auto tendrá una ficha de autorización, y uno de los colaboradores asignados, padre o docente, deberá llevar al chico desde la escuela hacia el auto.